Me separo ¿cómo se lo decimos a nuestros hijos/as?

La ruptura de una unidad familiar supone un duelo para todos los miembros, ya que duelo se da cuando deja de existir algo que estaba presente. El duelo indica pérdida, puede ser por ruptura, por fallecimiento, etc. Y por tanto, genera dolor y en muchas ocasiones frustración.

En este momento, cuando la familia decide que lo mejor es separarse, surgen muchas dudas

¿Cómo se lo digo?

¿Voy a generarle un trauma?

¿Con quién puedo dejar a mis hijxs cuando yo no pueda hacerme cargo?

¿Qué tipo de relación voy a tener con mi ex pareja?

Hay que tener claro que va a existir un CAMBIO muy importante de vida, para todos los miembros: nuevas rutinas, nueva asunción de responsabilidades que quizá hacía el otro miembro, etc. Estos cambios en muchas ocasiones nos bloquean y no sabemos por donde empezar.

Pues empecemos por el principio, por leer esta guía básica de cómo empezar a actuar si tenemos hijos y buscar ayuda de un profesional cualificado.

A TENER EN CUENTA:

  1. Todo duelo conlleva las siguientes fases según Worden
    1. Shock
    2. Negación
    3. Ira
    4. Depresión
    5. Negociación
    6. Aceptación
    7. Adquisición del nuevo rol
  2. Cuando estemos en la fase de ira, es normal que sintamos cólera hacia nuestra ex pareja, ya que se suponía que nos protegeríamos toda la vida y que estaríamos juntos, sin embargo al no ocurrir esto la rabia aflora en mi interior por el miedo a la nueva e inesperada vida en “solitario”
  3. Las situaciones que más daño pueden hacer a los hijxs es ver esa ira manifestada entre los miembros que componen la unidad familiar, verlos hablarse mal, discutir, chillarse, e incluso utilizar a los propios hijxs como chivos espiatorios, poniéndoles en medio de un conflicto que no les corresponde.
  4. Los miembros de la pareja han de haberse trabajado tanto individual como conjuntamente de forma previa a la comunicación a los hijxs, ya que han de tener claras las visitas y haber podido tener autocontrol de sus emociones.

PAUTAS IMPRESCINDIBLES

  1. Explicar la situación de manera conjunta.
  2. Eliminar la esperanza de que los progenitores volverán a estar juntos (especialmente los más pequeños no entienden que es definitivo y pueden preguntar muchas veces cuando volveréis a estar juntos)
  3. Eliminar sentimientos de culpa que puedan sentir los hijxs.
  4. Favorecer la comunicación y la relación con sus familiares: abuelos, tios, etc.
  5. No hablar mal de la expareja delante del niñx.
  6. No favorecer que el niñx actúe como chivo espiatorio del otro progenitor.
  7. Se ha de llegar a acuerdos previos sobre las normas en ambas casas, que han de ser, si no las mismas, similares.
  8. Mantener informado al progenitor que no esté en ese momento con el hijx.
  9. Intentar no ganar el afecto con cosas materiales y pasar tiempo de calidad con los hijxs.
  10. Prestar mucha atención a los hijxs, darles mucho cariño y tener en cuenta que sois su figura de referencia y seguridad.

¿CÓMO SE LO COMUNICAMOS A NUESTRO/S HIJX/S?

  • Ambos miembros de la pareja han de sentarse para hablar con los hijxs, ya que no es cosa de uno solo, sino es una decisión tomada conjuntamente, por lo que deberán encontrar el momento de decirlo todos juntos.
  • Si le decimos al niño/a “tenemos que hablar”, asociará esta frase a algo malo, por lo que intentaremos buscar un ambiente distendido donde se pueda establecer un clima de confianza y sacar la conversación.
  • El momento que elijamos no puede ser un momento donde hayan prisas o tengamos que ir a algún lugar pronto, al revés, ha de ser un ambiente confiable y tranquilo, para que el niño/a pueda expresar sus sentimientos abiertamente.
  • Cuando se comunica la decisión tomada la pareja ha de haberse trabajado de forma individualizada sus emociones, ya que en ese momento será turno de sostener las emociones del niño/la niña.
  • Al comunicar hay que tener en cuenta las palabras que se utilizan, han de ser apropiadas según la edad.

ETAPA PREESCOLAR EDADES 3-4 AÑOS

A estas edades los niñxs suelen necesitar la presencia de ambos padres, generalmente no pueden comprender el concepto de separación como tal, por lo que si les decimos “tenemos que hablar, el papá y la mamá van a separarse” no comprenderán lo que estamos diciendo, por lo que vamos a elaborar otra estrategia:

  • Utilizaremos lecturas (poner dos cuentos, el hilo invisible y otro más)
  • En un ambiente de confianza, cuando no tengamos prisa y estemos los dos miembros de la pareja con ellos, nos sentaremos y les transmitiremos el gran amor que sentimos por ellos “el papá y la mamá te/os quieren mucho, y eso no lo va a cambiar nada, pero ahora para poder llevarse bien tienen que vivir en dos casas separadas”, se puede hacer uso del papel y dibujar dos casas y un camino en medio, para que vean que están conectadas, se dibujarán ambas casas y a cada miembro en una de ellas con sus hijxs.
  • Seguramente digan que porqué no pueden vivir juntos, se les puede explicar que cuando dos personas discuten mucho es mejor que estén cada uno en su casa y así pueden seguir llevándose bien, pero reiterar que eso no cambia el amor que sentís hacia ellos/as
  • Se puede utilizar un calendario que se imprima grande para explicarles a los niñxs cuando irán a casa de uno y de otro, ya que todavía no tienen conciencia de lo que supone que se separen, sin embargo esto llevará algún tiempo.
  • Los niñxs de estas edades necesitan saber una explicación clara del porqué se dan ciertos acontecimientos, por lo que si preguntan porqué se les ha de ofrecer dicha explicación par que la entiendan, sin utilizar palabras como “divorcio” que ellxs no puedan entender.
  • Puede aparecer miedo al abandono cuando no se está con uno de los dos progenitores, por tanto, es importante, especialmente al principio, ayudar a que el niñx mantenga el contacto con el progenitor que no está presente aunque sea de forma telefónica y sienta que los dos le brindan el cariño de siempre.
  • Puede ser que expresen emociones con conductas infantiles que ya habían superado, con dolores somáticos: de cabeza, de barriga, etc.

ETAPA ESCOLAR.

  • Es importante comunicarlo en un entorno donde ellos estén calmados y se sientan seguros, a ser posible estando los dos progenitores para transmitir todo el apoyo hacia los hijxs.
  • Cabe tener muy en cuenta quitar todo peso de culpa y explicar que ambos progenitores quieren a sus hijxs.
  • Hay que dedicarles tiempo, hablar bien con ellxs de todas sus preocupaciones, las veces que lo necesiten, ya que están empezando a construir su mundo fuera y necesitan la máxima seguridad y estabilidad dentro del domicilio.
  • A pesar de que se produzca una separación cabe intentar que esta sea lo más estructurada posible y que el niño o niña en cuestión siga una rutina clara.
  • En ambas casas los horarios y las rutinas son más beneficiosas si se mantienen siendo similares. Es decir, las reglas de cada casa se deben establecer, pero es importante intentar que sigan siendo parecidas en ambos domicilios.
  • Especialmente al principio, el niñx necesitará contacto con el progenitor que no está presente, por el miedo al abandono que empieza ya en etapa preescolar, es bueno que se le transmita tranquilidad y se pueda establecer comunicación con este, así como ofrecer las explicaciones que el niñx necesita.
  • Cuando se explica la separación no se ha de plantear la vida en pareja como algo que ha sido caótico y horrible, sino como una decisión que se ha llevado a cabo para estar mejor todos los miembros y continuar llevándose bien.

DE 5 A 7 AÑOS

  • Dentro de la etapa escolar, de 5 a 7 años los niñxs pueden expresar sus emociones de forma somática, mediante dolores de barriga, de cabeza, retortijones, etc.
  • Puede que lleven a cabo conductas más infantiles o demandantes de atención.
  • La falta de control de esfínteres es uno de los síntomas de que los niñxs están nerviosos, preocupados, pasándolo mal, etc. Es un retroceso en conductas ya superadas.
  • Cuando existan estas manifestaciones los progenitores han de transmitir seguridad, comunicando que se les quiere por igual, así como poder enseñarles cuáles son sus casas para transmitirles calma.

A PARTIR DE LOS 7 AÑOS HASTA LA ADOLESCENCIA

  • Puede que manifiesten sus emociones mediante rabia o echando la culpa a uno de sus progenitores.
  • Puede que expresen más esta rabia con uno de los dos progenitores en concreto, y aliarse con otro, por esto hay que intentar nunca hablar mal de la otra persona y que las rutinas y las normas sean iguales en ambos domicilios.
  • Las alianzas no se dan por mayor afecto a uno de los dos progenitores, es un mecanismo de defensa que adopta el niñx, que suele darse por deseo de agradar o incluso por interés, si uno de los dos es más laxo con las normas, se tenderá a tener más alianza con esta parte.

ADOLECENCIA

  • En esta etapa lo más importante es buscar ese momento en el que el adolescente es capaz de sentarse a hablar con los progenitores y escuchar.
  • Dedicar tiempo a la conversación.
  • Favorecer la expresión de sentimientos. Muchas veces los progenitores han de propiciar la verbalización de sentimientos, pueden expresar lo que sienten hacia los adolescentes y cómo se sienten para intentar que el adolescente pueda abrirse.
  • Puede que manifiesten sus emociones en un contexto ajeno al familiar, como por ejemplo mediante una notita en el colegio, o un whatssap a un amigo. No hay que reprimir este sentimiento si nos enteramos, sino intentar crear un ambiente de confianza y seguro donde hablarlo con tranquilidad, ya que seguramente está pasando por muchas emociones y no sabe cómo exteriorizarlas.
  • Contestar las dudas que le puedan surgir.
  • Transmitir mucho amor y comprensión, así como evitar cualquier sentimiento de responsabilidad del adolescente sobre lo ocurrido y emociones de culpa.
  • Si es necesario, acudir para ventilación emocional a profesionales que guíen en el camino a todos los miembros de la familia implicados.

BIBLIOGRAFIA

“Como ayudar a la familia durante la separación y el divorcio” Emilia Dowling y Gill Gorell Barnes

Jesus Jarque, folletos para familias

Ruptura de la pareja. Guia para afrontarla sin dañar a los hijxs. Jose Manuel Aguilar Cuenca